En Clever Solar, siempre decimos que para entender hacia dónde va el sol, no basta con mirar al cielo; hay que mirar al Este. Recientemente, nuestro equipo aterrizó de una ruta intensa por India y Japón gracias a ENGIE India y Plug and Play Center, y volvemos con una mezcla de entusiasmo y una necesaria dosis de humildad.
A menudo, en Europa, caemos en la autocomplacencia de creernos la vanguardia de la transición energética. Sin embargo, pisar el terreno en estos dos gigantes asiáticos nos ha servido para confirmar que, si no aceleramos, nos vamos a quedar viendo cómo otros escriben el futuro.
India: El gigante que no pide permiso
Lo de India no es una evolución; es una revolución a escala masiva. La sensación general es que India está a años luz de Europa en cuanto a inversión en fotovoltaica. Allí no se habla de proyectos, se habla de ecosistemas energéticos que transforman regiones enteras en meses, no en décadas.
Mientras aquí nos enredamos en burocracia infinita, allí la apuesta es total. Han entendido que la soberanía energética no es una opción, sino el motor de su crecimiento económico. La velocidad a la que despliegan gigavatios es, sencillamente, otra liga.
Japón: Donde la innovación es cultura, no marketing
Por otro lado, Japón juega en un tablero distinto. Si India es la fuerza, Japón es la precisión. Es evidente que Japón está a años luz de Europa en tecnología y apuesta por la innovación. No se limitan a instalar paneles; están perfeccionando la integración, el almacenamiento y la eficiencia de una forma que aquí apenas estamos empezando a imaginar.
Pero lo más fascinante de Japón no es solo su tecnología, sino su ética de mercado.
El factor humano: Una oportunidad, cero errores
Algo que nos ha marcado profundamente es la estructura del sector Utility japonés. Es un círculo estrecho donde todo el mundo se conoce. No es solo un mercado; es una comunidad basada en el honor y la excelencia operativa.
En Japón, las reglas del juego son claras y exigentes: te dan una sola oportunidad para demostrar tu valor como empresa. Es una cultura de confianza extrema, pero sin red de seguridad. Si cumples, eres un socio de por vida; pero si la fallas una vez, estás fuera. No hay segundas oportunidades para quienes no respetan los estándares de calidad que el país exige. Esa rigurosidad es la que explica por qué su infraestructura es impecable.
Volvemos con la maleta llena de ideas y, sobre todo, con la convicción de que en Clever Solar debemos importar no solo la tecnología, sino esa mentalidad de excelencia y urgencia. El futuro solar ya está ocurriendo, y tiene acento asiático.
¿Estamos listos en Europa para competir a ese nivel de exigencia y velocidad? Nosotros, tras el lanzamiento de nuestra nueva identidad, desde luego, ya estamos en ello.